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Efectos en Guatemala de las lluvias torrenciales y la tormenta tropical Stan, octubre del 2005 y perfiles de proyecto

Tipo de material: Libro
 en línea Libro en línea Idioma: Español Detalles de publicación: Sin lugar Naciones Unidas Planificación y Programación 2005Descripción: 88 páginas fotografías, mapas, retratosTema(s) en español: Recurso en línea: Formatos físicos adicionales disponibles:
  • Disponible en línea
Nota de acceso: Acceso en línea sin restricciones Resumen:
Español

El huracán Stan a su paso por Guatemala impacta sobre todo los sectores sociales y las condiciones de vida de los grupos poblacionales, productivos y étnicos más vulnerables. Si bien no implicará un descalabro económico ni altera de manera significativa la dinámica del producto, la balanza de pagos o los equilibrios fiscales y financieros, sí tiene el potencial negativo de alterar las condiciones de vida y convivencia de importantes sectores de la población guatemalteca. Los impactos sociales del paso de Stan, al sumarse a vulnerabilidades pre-existentes apuntan a la necesidad de reducir el riesgo de las comunidades afectadas, restituir su capacidad de producción y tener ingresos y vincularlos a los mercados, a los circuitos productivos y mejorar su inserción social y productiva. El hecho de que el impacto macroeconómico no sea catastrófico ofrece la posibilidad de un proceso que genere sinergias positivas en la dinámica del desarrollo y se supere en lo local y comunitario el desastre de una forma que no persista el trauma del mismo o se agraven situaciones de vulnerabilidad hoy expuestas. El monto total del impacto (Q 7,473 millones o el equivalente a 983 millones de dólares) 2 equivale a 3.4% del PIB de 2004. El monto de los daños (Q 3,160 millones) representa un 39% de la formación bruta de capital en la construcción de 2004.

El valor de las pérdidas (Q 4,313 millones) equivale al 2% del PIBDe tal valoración desprenden como consecuencia efectos transversales en lo económico, social y ambiental. Si bien el impacto es mayor sobre el sector privado (59 % del total), el sector público se verá en la necesidad de asumir parte de la reposición de esos daños privados y contribuir a restituir las pérdidas, dado que el impacto privado afectó a grupos poblacionales y de ingresos bajos, pequeños productores, sin capacidad de recuperación propia. Del impacto total Q.3,160 millones corresponden a daños y Q.4313 millones son pérdidas. La composición del daño y pérdidas entre sector público y privado implica la necesaria transferencia de recursos del sector público a aquellos grupos económicos y sociales con menor capacidad de recuperación. La composición territorial o geográfica del impacto y su distribución entre estratos económicos y sociales y su concentración en zonas con un porcentaje elevado de población indígena hace evidente que más allá del monto económico de los daños y pérdidas, el efecto de Stan es sobre todo en el ámbito social, con consecuencias difíciles de cuantificar en el tejido social, en las redes comunitarias, y con consecuencias diferenciadas entre hombres y mujeres y respecto de los diversos grupos étnicos y culturales que definen el carácter multicultural del país.

Si se cruza la distribución del impacto por departamentos y municipios con la presencia indígena en los mismos resulta evidente que la población indígena fue afectada de manera superior a su participación porcentual en la composición de la sociedad tanto en el plano local como en el departamental y nacional. Por ello la recuperación social y la reconstrucción económica y física requieren una atención diferencial a dichos grupos poblacionales que eran, sin el impacto de Stan, ya los más vulnerables y expuestos. Súmese a ello que los departamentos con mayor daño y pérdidas son asimismo los de mayores índices de pobreza y/o los de menores índices de desarrollo humano y queda claro que Stan viene a agravar condiciones sociales, económicas, ambientales y de convivencia de por sí frágiles. Las mujeres campesinas y pequeños comerciantes, buen número de ellos indígenas, en cuya economía de patio y actividad artesanal el daño y las pérdidas es poco visible pero con consecuencias negativas sobre su bienestar. De acuerdo a información disponible se perdieron no solo instrumentos de trabajo (telares, etc.) sino producción terminada o en proceso dado que ciertas prendas insumen varios meses de laborioso trabajo de las artesanas indígenas. Una estimación preliminar en este aspecto fija la pérdida de este grupo poblacional en casi 43 millones de Quetzales.

El impacto ambiental implica una importante pérdida de acervo -cuantificado en este caso por la pérdida de tierra que se estima en más de 719 mil hectáreas a las que se asignó un valor de uso equivalente a 308.7 millones de quetzales. Se trata de daños que agravan la fragilidad ambiental y elevan el riesgo frente a este tipo de eventos que, sin ser extremos, ocasionan un impacto negativo en el bienestar de la sociedad y rezagan el alcance de niveles de crecimiento y desarrollo. Si bien el impacto económico no tendrá un peso significativo en el producto interno bruto y su crecimiento, los daños sí representan un porcentaje significativo de la formación bruta de capital de la economía. Ello puede, sin embargo, tener en los próximos 18 a 24 meses, una presión sobre los recursos de inversión en construcción y, dinamizando relativamente el sector, tener un efecto relativamente positivo pero compitiendo con otras inversiones productivas o de mejora del acervo que se verán postergadas. Por ello se estima que el impacto social agravará tendencias ya presentes en la economía que frenan el avance en la mejora de los índices de desarrollo humano, eleven la dependencia de los ingresos de las remesas y lleven a consecuencias negativas sobre el tejido social: migración, marginación y presión social que afecten la seguridad ciudadana.

En las zonas del altiplano en particular ello se suma a condiciones de presión demográfica sobre la tierra que requerirán atención prioritaria junto a las necesidades emergentes de reponer ingreso, vivienda y programas de reducción del riesgo por desastres en el futuro, considerando la incrementada vulnerabilidad ambiental. Poco menos del 70% de la economía de Guatemala se basa en el trabajo informal, lo que imposibilita y resulta difícil y complicado, contar con informaciones cuantitativas del impacto de la tormenta en términos de perdida de empleo. Por esta razón las informaciones sobre la pérdida de empleo, contenidas en este informe, deben ser consideradas como estimaciones iniciales, las cuales deberán sucesivamente ser reelaboradas a profundidad al nivel de departamento y de municipios afectados. Un numero importante de puestos de trabajo fue perdido o seriamente afectado en las micro y pequeñas empresas, las cuales perdieron importantes fuentes de ingresos, durante por lo menos, entre 4 y 6 semanas, debido a que la red vial no permitió o ha permitido, un fluido desplazamiento de personas y mercancías.

Pequeños talleres y maquinaria de los mismos, fueron destruidos o seriamente dañados, o simplemente no han contado con clientela y por consiguiente posibilidades de intercambio de sus servicios o productos. Otro sector seriamente dañado fue el de los pequeños campesinos, que perdieron sus cosechas y sus campos, caminos vecinales, veredas peatonales, canalizaciones de agua para la irrigación, semillas, etc. Los micros negocios fueron lo más afectados por la tormenta Stan y son los más vulnerables porque cerca del 14 % del empleo total del país se compone de micro negocios de subsistencia. Un componente que debe ser considerado con atención, es la perdida de ingresos por parte de la población evacuada y albergada que perdió todo. Este grupo, entre todos, es el más afectado y vulnerable, en tal sentido, debe ser el primero en ser apoyado, para recuperar sus ingresos, empleo o fuentes de trabajo, para reducir su vulnerabilidad y dependencia actual (ejemplo: comida) y evitar que se traduzca en una dependencia de mediano plazo. Por lo menos una sexta parte de las viviendas afectadas pueden ser consideradas viviendas productivas (sede de habitación y actividades generadoras de ingresos).

Entonces se puede estimar que en las 5,515 viviendas destruidas se perdieron cerca de 800 micro actividades de subsistencia. Imposible es, en esta fase, la estimación de pérdida de oportunidad de trabajo para las 12,445 viviendas dañadas donde parte de las actividades productivas fueron perdidas o más probablemente afectadas o retrasadas. La vulnerabilidad de la población podría agravarse en los departamentos donde la incidencia de la población indígena es más alta; esto porque tradicionalmente su participación en la población activa es menor. Finalmente en los departamentos donde las viviendas fueron destruidas y la participación de las mujeres en la PEA es baja, hay alto riesgo de incremento de inseguridad económica y también fenómenos de incremento del trabajo infantil. De cara a la rehabilitación y reconstrucción los proyectos de inversión, a realizarse a partir de una estrategia de reconstrucción que consensuar las necesidades de la comunidad, en el corto plazo habrán de restituir capacidad productiva e ingresos, en particular en los sectores más vulnerables: mujeres, pequeños agricultores y comerciantes.

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El huracán Stan a su paso por Guatemala impacta sobre todo los sectores sociales y las condiciones de vida de los grupos poblacionales, productivos y étnicos más vulnerables. Si bien no implicará un descalabro económico ni altera de manera significativa la dinámica del producto, la balanza de pagos o los equilibrios fiscales y financieros, sí tiene el potencial negativo de alterar las condiciones de vida y convivencia de importantes sectores de la población guatemalteca. Los impactos sociales del paso de Stan, al sumarse a vulnerabilidades pre-existentes apuntan a la necesidad de reducir el riesgo de las comunidades afectadas, restituir su capacidad de producción y tener ingresos y vincularlos a los mercados, a los circuitos productivos y mejorar su inserción social y productiva. El hecho de que el impacto macroeconómico no sea catastrófico ofrece la posibilidad de un proceso que genere sinergias positivas en la dinámica del desarrollo y se supere en lo local y comunitario el desastre de una forma que no persista el trauma del mismo o se agraven situaciones de vulnerabilidad hoy expuestas. El monto total del impacto (Q 7,473 millones o el equivalente a 983 millones de dólares) 2 equivale a 3.4% del PIB de 2004. El monto de los daños (Q 3,160 millones) representa un 39% de la formación bruta de capital en la construcción de 2004. Español

El valor de las pérdidas (Q 4,313 millones) equivale al 2% del PIBDe tal valoración desprenden como consecuencia efectos transversales en lo económico, social y ambiental. Si bien el impacto es mayor sobre el sector privado (59 % del total), el sector público se verá en la necesidad de asumir parte de la reposición de esos daños privados y contribuir a restituir las pérdidas, dado que el impacto privado afectó a grupos poblacionales y de ingresos bajos, pequeños productores, sin capacidad de recuperación propia. Del impacto total Q.3,160 millones corresponden a daños y Q.4313 millones son pérdidas. La composición del daño y pérdidas entre sector público y privado implica la necesaria transferencia de recursos del sector público a aquellos grupos económicos y sociales con menor capacidad de recuperación. La composición territorial o geográfica del impacto y su distribución entre estratos económicos y sociales y su concentración en zonas con un porcentaje elevado de población indígena hace evidente que más allá del monto económico de los daños y pérdidas, el efecto de Stan es sobre todo en el ámbito social, con consecuencias difíciles de cuantificar en el tejido social, en las redes comunitarias, y con consecuencias diferenciadas entre hombres y mujeres y respecto de los diversos grupos étnicos y culturales que definen el carácter multicultural del país. Español

Si se cruza la distribución del impacto por departamentos y municipios con la presencia indígena en los mismos resulta evidente que la población indígena fue afectada de manera superior a su participación porcentual en la composición de la sociedad tanto en el plano local como en el departamental y nacional. Por ello la recuperación social y la reconstrucción económica y física requieren una atención diferencial a dichos grupos poblacionales que eran, sin el impacto de Stan, ya los más vulnerables y expuestos. Súmese a ello que los departamentos con mayor daño y pérdidas son asimismo los de mayores índices de pobreza y/o los de menores índices de desarrollo humano y queda claro que Stan viene a agravar condiciones sociales, económicas, ambientales y de convivencia de por sí frágiles. Las mujeres campesinas y pequeños comerciantes, buen número de ellos indígenas, en cuya economía de patio y actividad artesanal el daño y las pérdidas es poco visible pero con consecuencias negativas sobre su bienestar. De acuerdo a información disponible se perdieron no solo instrumentos de trabajo (telares, etc.) sino producción terminada o en proceso dado que ciertas prendas insumen varios meses de laborioso trabajo de las artesanas indígenas. Una estimación preliminar en este aspecto fija la pérdida de este grupo poblacional en casi 43 millones de Quetzales. Español

El impacto ambiental implica una importante pérdida de acervo -cuantificado en este caso por la pérdida de tierra que se estima en más de 719 mil hectáreas a las que se asignó un valor de uso equivalente a 308.7 millones de quetzales. Se trata de daños que agravan la fragilidad ambiental y elevan el riesgo frente a este tipo de eventos que, sin ser extremos, ocasionan un impacto negativo en el bienestar de la sociedad y rezagan el alcance de niveles de crecimiento y desarrollo. Si bien el impacto económico no tendrá un peso significativo en el producto interno bruto y su crecimiento, los daños sí representan un porcentaje significativo de la formación bruta de capital de la economía. Ello puede, sin embargo, tener en los próximos 18 a 24 meses, una presión sobre los recursos de inversión en construcción y, dinamizando relativamente el sector, tener un efecto relativamente positivo pero compitiendo con otras inversiones productivas o de mejora del acervo que se verán postergadas. Por ello se estima que el impacto social agravará tendencias ya presentes en la economía que frenan el avance en la mejora de los índices de desarrollo humano, eleven la dependencia de los ingresos de las remesas y lleven a consecuencias negativas sobre el tejido social: migración, marginación y presión social que afecten la seguridad ciudadana. Español

En las zonas del altiplano en particular ello se suma a condiciones de presión demográfica sobre la tierra que requerirán atención prioritaria junto a las necesidades emergentes de reponer ingreso, vivienda y programas de reducción del riesgo por desastres en el futuro, considerando la incrementada vulnerabilidad ambiental. Poco menos del 70% de la economía de Guatemala se basa en el trabajo informal, lo que imposibilita y resulta difícil y complicado, contar con informaciones cuantitativas del impacto de la tormenta en términos de perdida de empleo. Por esta razón las informaciones sobre la pérdida de empleo, contenidas en este informe, deben ser consideradas como estimaciones iniciales, las cuales deberán sucesivamente ser reelaboradas a profundidad al nivel de departamento y de municipios afectados. Un numero importante de puestos de trabajo fue perdido o seriamente afectado en las micro y pequeñas empresas, las cuales perdieron importantes fuentes de ingresos, durante por lo menos, entre 4 y 6 semanas, debido a que la red vial no permitió o ha permitido, un fluido desplazamiento de personas y mercancías. Español

Pequeños talleres y maquinaria de los mismos, fueron destruidos o seriamente dañados, o simplemente no han contado con clientela y por consiguiente posibilidades de intercambio de sus servicios o productos. Otro sector seriamente dañado fue el de los pequeños campesinos, que perdieron sus cosechas y sus campos, caminos vecinales, veredas peatonales, canalizaciones de agua para la irrigación, semillas, etc. Los micros negocios fueron lo más afectados por la tormenta Stan y son los más vulnerables porque cerca del 14 % del empleo total del país se compone de micro negocios de subsistencia. Un componente que debe ser considerado con atención, es la perdida de ingresos por parte de la población evacuada y albergada que perdió todo. Este grupo, entre todos, es el más afectado y vulnerable, en tal sentido, debe ser el primero en ser apoyado, para recuperar sus ingresos, empleo o fuentes de trabajo, para reducir su vulnerabilidad y dependencia actual (ejemplo: comida) y evitar que se traduzca en una dependencia de mediano plazo. Por lo menos una sexta parte de las viviendas afectadas pueden ser consideradas viviendas productivas (sede de habitación y actividades generadoras de ingresos). Español

Entonces se puede estimar que en las 5,515 viviendas destruidas se perdieron cerca de 800 micro actividades de subsistencia. Imposible es, en esta fase, la estimación de pérdida de oportunidad de trabajo para las 12,445 viviendas dañadas donde parte de las actividades productivas fueron perdidas o más probablemente afectadas o retrasadas. La vulnerabilidad de la población podría agravarse en los departamentos donde la incidencia de la población indígena es más alta; esto porque tradicionalmente su participación en la población activa es menor. Finalmente en los departamentos donde las viviendas fueron destruidas y la participación de las mujeres en la PEA es baja, hay alto riesgo de incremento de inseguridad económica y también fenómenos de incremento del trabajo infantil. De cara a la rehabilitación y reconstrucción los proyectos de inversión, a realizarse a partir de una estrategia de reconstrucción que consensuar las necesidades de la comunidad, en el corto plazo habrán de restituir capacidad productiva e ingresos, en particular en los sectores más vulnerables: mujeres, pequeños agricultores y comerciantes. Español

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