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La gestión ambiental en México

Tipo de material: Libro
 impreso(a) 
 
  y electrónico  
  Libro impreso(a) y electrónico Idioma: Español Analíticas: Mostrar analíticasDetalles de publicación: Distrito Federal, México Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2006Descripción: 468 páginas mapas 28 centímetros 1 disco compactoISBN:
  • 9688177997
Tema(s) en español: Clasificación:
  • 333.72 G4 2006
  • DC/333.72 G4 2006
Recurso en línea: Formatos físicos adicionales disponibles:
  • Disponible en línea
Nota de acceso: Acceso en línea sin restricciones Resumen:
Español

Desde sus orígenes, la acción humana ha introducido cambios en los procesos ecológicos, y lo que empezó como un conjunto de pequeñas alteraciones puntuales terminó por adquirir una dimensión global. La conciencia de ésta sobre nuestra actuación es relativamente reciente y se ha venido reforzando en la medida en que se ha ampliado nuestro conocimiento de los procesos que a escala planetaria estructuran y mantienen funcionando la biosfera, esa muy delgada capa externa de la Tierra en la que se desenvuelve la vida. En los últimos 200 años, la población mundial, que creció exponencialmente en casi todo el siglo xix y buena parte del xx, pasó de 1,000 millones a algo más de 6,000 millones de personas, lo que trajo consigo un incremento notable en la presión que se ejerce sobre los recursos naturales de la Tierra. En el lapso indicado, la utilización por el hombre del suelo, el agua, los minerales, y los recursos naturales en general, se ha incrementado más de 0 veces. En particular, durante el último medio siglo la humanidad ha modificado los ecosistemas más extensa y rápidamente que en cualquier otro período comparable de la historia reciente. Esta acción transformadora se relaciona sobre todo con la necesidad de atender las crecientes demandas de recursos y energía. En forma directa o indirecta, la humanidad podría estar apropiándose ahora de cerca de 40% de la productividad primaria neta terrestre y oceánica.

Los impactos de la acción humana exceden ya la capacidad de los ecosistemas para proveer bienes y servicios ambientales y para absorber los residuos. Se estima que se habría sobrepasado la capacidad de carga del planeta desde los años ochenta. Si los actuales modelos de producción y consumo no se transforman de manera radical, la sustentabilidad de la ocupación humana planetaria a largo plazo estaría comprometida. Aparejado al crecimiento poblacional, en la segunda mitad del siglo pasado se desarrolló además un proceso de concentración de la población en áreas urbanas. En 1950, sólo existían en todo el mundo dos "megaciudades" que sobrepasaban los 8 millones de habitantes: Nueva York y Londres. Al cierre del siglo se contaban ya 25aglomerados de esta índole, 5de ellos en América Latina, siendo la Zona Metropolitana del Valle de México junto con la zona conurbada de Sao Paulo, las más pobladas de la región. Para el año 2003, 48% de la población mundial vivía en áreas urbanas. Según las proyecciones de las Naciones Unidas, la población urbana crecerá 62% entre el año 003y el 030, siendo más intenso este fenómeno en los países menos desarrollados.

Las actividades humanas también han alterado la composición de la atmósfera global. Desde la Revolución Industrial del siglo xviii se incrementó el uso de combustibles fósiles y, con ello, la emisión de contaminantes a la atmósfera. En la actualidad sólo por la quema de combustibles fósiles o por la destrucción de vegetación, se emiten cada año más de 8 gigatoneladas (012 kg) de carbono. El resultado de todo ello es que hoy la concentración de bióxido de carbono en la atmósfera es 35% superior a la existente antes de la época industrial. Cada vez es más sólida la evidencia de que el calentamiento observado en los últimos 0 años y los cambios producidos en los patrones de fenómenos hidrometeorológicos son atribuibles a las actividades humanas. Otro problema asociado a la emisión de contaminantes a la atmósfera es el enrarecimiento de las capas de ozono estratosférico por efecto de las llamadas Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono como los clorofluorocarbonos. El llamado "agujero de la capa de ozono" que se forma principalmente sobre la Antártica, ha superado en los últimos años los 0 millones de km2 , afectando no sólo la salud humana de la población expuesta al incrementar el riesgo de contraer cáncer de piel, sino también procesos fundamentales para los ecosistemas como la fotosíntesis de las plantas y el crecimiento del fitoplancton marino.

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Libros Biblioteca San Cristóbal Disco Compacto (DC) Audiovisual DC 333.72 G4/2006 Disponible ECO010002272
Libros Biblioteca San Cristóbal Acervo General (AG) Acervo General 333.72 G4/2006 Disponible ECO010000799

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Para consultar el capítulo véase el libro con la clasificación 333.72 G4/2006, en SIBE-Campeche, SIBE-Chetumal

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Desde sus orígenes, la acción humana ha introducido cambios en los procesos ecológicos, y lo que empezó como un conjunto de pequeñas alteraciones puntuales terminó por adquirir una dimensión global. La conciencia de ésta sobre nuestra actuación es relativamente reciente y se ha venido reforzando en la medida en que se ha ampliado nuestro conocimiento de los procesos que a escala planetaria estructuran y mantienen funcionando la biosfera, esa muy delgada capa externa de la Tierra en la que se desenvuelve la vida. En los últimos 200 años, la población mundial, que creció exponencialmente en casi todo el siglo xix y buena parte del xx, pasó de 1,000 millones a algo más de 6,000 millones de personas, lo que trajo consigo un incremento notable en la presión que se ejerce sobre los recursos naturales de la Tierra. En el lapso indicado, la utilización por el hombre del suelo, el agua, los minerales, y los recursos naturales en general, se ha incrementado más de 0 veces. En particular, durante el último medio siglo la humanidad ha modificado los ecosistemas más extensa y rápidamente que en cualquier otro período comparable de la historia reciente. Esta acción transformadora se relaciona sobre todo con la necesidad de atender las crecientes demandas de recursos y energía. En forma directa o indirecta, la humanidad podría estar apropiándose ahora de cerca de 40% de la productividad primaria neta terrestre y oceánica. Español

Los impactos de la acción humana exceden ya la capacidad de los ecosistemas para proveer bienes y servicios ambientales y para absorber los residuos. Se estima que se habría sobrepasado la capacidad de carga del planeta desde los años ochenta. Si los actuales modelos de producción y consumo no se transforman de manera radical, la sustentabilidad de la ocupación humana planetaria a largo plazo estaría comprometida. Aparejado al crecimiento poblacional, en la segunda mitad del siglo pasado se desarrolló además un proceso de concentración de la población en áreas urbanas. En 1950, sólo existían en todo el mundo dos "megaciudades" que sobrepasaban los 8 millones de habitantes: Nueva York y Londres. Al cierre del siglo se contaban ya 25aglomerados de esta índole, 5de ellos en América Latina, siendo la Zona Metropolitana del Valle de México junto con la zona conurbada de Sao Paulo, las más pobladas de la región. Para el año 2003, 48% de la población mundial vivía en áreas urbanas. Según las proyecciones de las Naciones Unidas, la población urbana crecerá 62% entre el año 003y el 030, siendo más intenso este fenómeno en los países menos desarrollados. Español

Las actividades humanas también han alterado la composición de la atmósfera global. Desde la Revolución Industrial del siglo xviii se incrementó el uso de combustibles fósiles y, con ello, la emisión de contaminantes a la atmósfera. En la actualidad sólo por la quema de combustibles fósiles o por la destrucción de vegetación, se emiten cada año más de 8 gigatoneladas (012 kg) de carbono. El resultado de todo ello es que hoy la concentración de bióxido de carbono en la atmósfera es 35% superior a la existente antes de la época industrial. Cada vez es más sólida la evidencia de que el calentamiento observado en los últimos 0 años y los cambios producidos en los patrones de fenómenos hidrometeorológicos son atribuibles a las actividades humanas. Otro problema asociado a la emisión de contaminantes a la atmósfera es el enrarecimiento de las capas de ozono estratosférico por efecto de las llamadas Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono como los clorofluorocarbonos. El llamado "agujero de la capa de ozono" que se forma principalmente sobre la Antártica, ha superado en los últimos años los 0 millones de km2 , afectando no sólo la salud humana de la población expuesta al incrementar el riesgo de contraer cáncer de piel, sino también procesos fundamentales para los ecosistemas como la fotosíntesis de las plantas y el crecimiento del fitoplancton marino. Español

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